En calidad de jugador, entrenador o directivo, la persona se compromete a:
1. HACER de cada encuentro deportivo un momento privilegiado, una especie de fiesta, sean cuales fueren la importancia de lo que se juega y el vigor de la competición.
2. CUMPLIR las reglas y ajustarse al espíritu del juego deportivo.
3. RESPETAR al contrario como a sí mismo.
4. ACEPTAR las decisiones de los árbitros o jueces, sabiendo que, como personas, pueden equivocarse aún cuando pongan todo su empeño en hacerlo bien.
5. EVITAR la malicia y las agresiones con actos, palabras o escritos.
6. NO USAR malas artes y trampas para obtener ventajas o éxitos.
7. COMPORTARSE dignamente tanto en la victoria como en la derrota, siendo consciente de que la propia conducta influye en los demás.
8. AYUDAR a los demás con la presencia, experiencia y comprensión.
9. AUXILIAR a cualquier deportista lesionado o en dificultades.
10. COMPORTARSE como verdadero representante del deporte, haciendo respetar a todos los principios del juego limpio